miércoles, 14 de marzo de 2012

JOSÉ DE LA MAR


José de La Mar
Llegó a ser Presidente del Perú en dos ocasiones: primero, durante los años de 1822 a 1823, como Jefe de una Junta Gubernativa; y después, entre 1827 y 1829, como Presidente Constitucional.
José Domingo de La Mar y Cortázar (* Cuenca, Presidencia de Quito, 12 de mayo de 1778 - † San José de Costa Rica, Costa Rica - 11 de octubre de 1830), fue un militar y político que nació en el actual territorio de la República del Ecuador, aunque sirvió y rindió lealtad al Perú, pues siempre se consideró peruano. Llegó a ser Presidente del Perú en dos ocasiones: primero, durante los años de 1822 a 1823, como Jefe de una Junta Gubernativa; y después, entre 1827 y 1829, como Presidente Constitucional. En ambas ocasiones fue elegido por el Congreso de la República del Perú. Es considerado por la mayoría de historiadores y tratadistas como el primer Presidente Constitucional de la República del Perú. Presidió también por breve tiempo el Consejo de Gobierno, durante la dictadura de Bolívar (1826)
Como militar participó en la Guerra de la independencia española, y posteriormente luchó en el Perú, primero en el ejército realista, para pasar luego a las filas patriotas, contribuyendo decisivamente a la victoria final en Ayacucho. Durante su gobierno de 1827-29 sufrió una tenaz oposición política, por obra de sus viejos camaradas de la guerra de la independencia que ambicionaban el poder. Comandó a las tropas peruanas durante la Guerra contra la Gran Colombia, pero fue derrocado en pleno conflicto por el general Agustín Gamarra y desterrado a Costa Rica, donde falleció poco después.
Primeros Años
Nació en Cuenca, Presidencia de Quito, en el actual Ecuador, el 12 de mayo de 1776. Sus padres fueron don Marcos La Mar, funcionario español administrador de las Cajas Reales y doña Josefa Cortázar, dama de la aristocracia guayaquileña. Sus primeros años los desenvolvió en Guayaquil, puerto que desde 1803 había vuelto al Virreinato del Perú, con el que mantenía poderosas relaciones comerciales, por lo cual La Mar siempre se consideró peruano, nunca quiteño o grancolombiano, ni mucho menos ecuatoriano, ya que el Ecuador nació el mismo año en que falleció. De cual quier manera, la circunstancia de su nacimiento sirvió a sus enemigos en el Perú para desacreditarlo como extranjero en varias ocasiones. A los 2 años de edad fue enviado a España en compañía de su tío, don Isidoro Cortázar, antiguo oidor de la Real Audiencia de Bogotá y regente de la Real Audiencia de Quito. En España transcurrió el resto de su infancia y su juventud.
Carrera militar en España
Con ayuda de su influyente tío ingresó al Ejército español, como Subteniente en el Regimiento de Saboya. En 1794 participó en la campaña del Rosellón contra la República Francesa, combatiendo bajo las órdenes del conde de la Conquista, tras lo cual fue recompensado con el grado de Capitán (1795). Participó después en diversas comisiones militares contra los ejércitos de la Francia revolucionaria, y ostentaba ya el grado de Teniente Coronel, al momento de producirse en España la guerra nacional contra la invasión napoleónica (1808).Se halló presente en la defensa de Zaragoza, luchando al lado del coronel Palafox (1808-1809); cayó aquí gravemente herido y, aunque la plaza zaragozana tuvo que capitular, mereció el título de “benemérito de la patria en grado heroico” y el ascenso a Coronel.En 1812 fue transferido al frente de Valencia, que dirigía el general Joaquín Blake, y tuvo el mando de una columna de 4 mil granaderos veteranos (la llamada “columna La Mar”), siendo nuevamente herido y trasladado al hospital de Tudela. Allí fue tomado prisionero por los franceses y conducido luego a Francia, siendo confinado en el castillo de Saumur (Borgoña). Ocupó entonces sus días estudiando a los clásicos de la lengua y la cultura francesa. Al cabo de un tiempo logró fugar, en compañía del brigadier Juan María Muñoz y Manito; atravesó Suiza y el Tirol y llegó al puerto de Trieste, sobre el mar Adriático, donde se embarcó de vuelta a España.
Al servicio del Virreinato del Perú
Por entonces Fernando VII había sido restituido en el trono español y reimplantado el absolutismo en la península. Dicho soberano premió a La Mar por sus servicios, ascendiéndole a la clase de Brigadier (1815) y nombrándole Caballero de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo. Enseguida lo envió a Lima como Subinspector general del Virreinato del Perú, anejo al cual estaba la gobernación de la Fortaleza del Real Felipe del Callao.Llegado al Perú, La Mar tomó la posesión de su cargo, en noviembre de 1816. El Virreinato del Perú se encontraba entonces asediado por los patriotas de Buenos Aires, que trataban de ganar el Alto Perú, donde eran mantenidos a raya por las fuerzas del virrey José Fernando de Abascal.Por esos días Abascal fue sustituido por Joaquín de la Pezuela, con quien La Mar trabó buenas relaciones, estando siempre presente en todas las juntas de guerra reunidas para organizar la defensa militar del Virreinato. En julio de 1818 le fue denunciada una conspiración, en cuyos planes se preveía la liberación de los detenidos patriotas y la captura de las fortalezas del Callao y debió dictar las medidas que hicieron fracasar tal complot. En marzo de 1819, una escuadra patriota procedente de Chile y bajo el mando del almirante Thomas Cochrane inició el bloqueo del Callao, y tras un ligero combate se retiró con algunas presas realistas. Dicha escuadra volvió a amenazar el puerto en septiembre de ese año. Previsor y sereno se mostró La Mar durante aquella emergencia, y en diciembre del mismo año mereció ser promovido a Mariscal de Campo.Obligado a permanecer en la fortaleza del Callao, La Mar afrontó un nuevo bloqueo de la Escuadra Libertadora desde octubre de 1820. No se sabe qué papel le cupo en el motín de Aznapuquio en el que los oficiales españoles derrocaron al virrey Pezuela. Por su grado debió ser elegido para reemplazarlo; el hecho es que se nombró nuevo virrey a José de la Serna (enero de 1821).Cuando se produjo el avance de los patriotas hacia Lima, La Serna y los realistas abandonaron la capital el 6 de junio de 1821, quedando La Mar con la orden de continuar con la defensa de la Fortaleza del Callao, a la espera de refuerzos. Sitiado por mar y por tierra, La Mar rechazó todos los ataques patriotas, hasta que en septiembre de ese año, llegó desde la sierra el general realista José de Canterac, quien acampó en el Callao tras una maniobra temeraria a la vista del ejército patriota. Antes de retornar a la sierra, Canterac dejó a La Mar provisiones para tres días, aunque no se sabe exactamente lo que acordaron en lo referente a la defensa del fuerte chalaco.Lo cierto es que La Mar, ante la carencia de provisiones y de armas, a lo que naturalmente se sumaría sus sentimientos de criollo y su vieja amistad con San Martín (a quien conocía desde los días de la guerra de la independencia española), poco después se rindió y firmó la capitulación del Callao (19 de septiembre de 1821), cuyos fuertes pasaron a poder de los patriotas.La Mar juzgó que ya había cumplido su compromiso de servir a la causa del rey; en consecuencia, renunció al grado y las condecoraciones que el monarca le otorgara; y el 26 de octubre se incorporó a las fuerzas patriotas, con la clase de General de División.
Presidente de la Junta Gubernativa (1822-1823)
José de La Mar durante su Primer Gobierno.
Ya decidido pues por la causa de la independencia, La Mar viajó a la ciudad de Guayaquil a visitar a su familia y, estando allí, la Junta de Guayaquil, de inclinación peruanista, lo nombró en enero de 1822 Comandante General de la provincia. Desde este cargo consiguió la capitulación del comandante realista Villegas, así como la entrega de las fragatas “Prueba” y “Venganza” y de la corbeta “Alejandro”, que puso a disposición del gobierno peruano. En premio a tales servicios, el Supremo Delegado Torre Tagle lo reconoció como Gran Mariscal (22 de marzo de 1822). Guayaquil, sin embargo, fue anexionada por Bolívar a la Gran Colombia.Elegido diputado por la provincia de Huaylas, La Mar concurrió a la instalación del Primer Congreso Constituyente del Perú el 20 de septiembre de 1822; y al día siguiente fue elevado a la Presidencia de la Suprema Junta Gubernativa del Perú, cuerpo gubernamental creado por los diputados para suceder al gobierno protectoral de San Martín. Los otros integrantes de la Junta fueron Felipe Antonio Alvarado y Manuel Salazar y Baquíjano. Se le considera por ello a La Mar como el primer presidente constitucionalmente electo en el Perú, aunque lo haya sido en un cargo colegiado.Siguiendo el plan que dejara San Martín, organizó la Primera Expedición a puertos intermedios contra los realistas que aún resistían en el sur peruano, pero dicha campaña terminó en fracaso y se le responsabilizó de ello. Además, se le acusó de mostrar pasividad frente a los realistas que ocupaban el centro del país. Todo ello hizo que el descontento contra la Junta fuera general y la opinión unánime fue establecer un gobierno unificado en un solo mandatario. El 26 de febrero de 1823, los generales del ejército acantonados en las cercanías de Lima ordenaron la prisión de La Mar y obligaron al Congreso a designar como primer Presidente de la República del Perú a José de la Riva Agüero. Este acto de insubordinación del ejército es conocido como el "Motín de Balconcillo" y marcó el inicio de la intromisión de los militares en la vida política del país.
En la campaña final de la Independencia
Puesto en libertad, La Mar se dirigió a Chile y después a Guayaquil, donde contrajo matrimonio con doña Josefa Rocafuerte, perteneciente a una familia guayaquileña (era hermana de Vicente Rocafuerte, futuro Presidente de Ecuador).
Vista su trayectoria militar, el Libertador Simón Bolívar lo convocó y nombró General en Jefe de la División Peruana del Ejército Unido Libertador del Perú (26 de enero de 1824), con la misión de reorganizar las fuerzas patriotas en Trujillo, tarea que cumplió con eficaz éxito. Tomó luego parte en la victoriosa campaña de la sierra. Presenció la batalla de Junín, no llegando a participar en ella. Convenció a Sucre a dar la batalla de Ayacucho (9 de diciembre de 1824), donde su división (la Legión Peruana) sufrió el más rudo ataque del enemigo, pero su reacción finalmente decidió el triunfo sobre los realistas, lo cual fue reconocido por Sucre en el parte de batalla, por estas palabras:"Cumplo el agradable deber de recomendar a la consideración del Libertador, a la gratitud del Perú y al respeto de todos los valientes de la tierra, la serenidad con que el señor general La Mar ha rechazado todos los ataques a su flanco y aprovechado el instante de decidir la derrota".
Bajo la dictadura de Bolívar
En premio a su actuación se le entregó la hacienda Ocucaje, pero La Mar no la aceptó y la devolvió a su dueño. Aceptó, en cambio, integrar el Consejo de Gobierno constituido por Bolívar el 24 de febrero de 1825 para hacerse cargo del poder ejecutivo durante la estadía del Libertador en el Alto Perú. La Mar se hallaba entonces en Guayaquil y demoró mucho en ir a Lima a asumir la presidencia de dicho Consejo, hasta que por fin llegó y asumió la investidura el 5 de enero de 1826.Cuando el Libertador volvió a Lima el 10 de febrero de 1826, La Mar le presentó su renuncia, que aquel se negó a admitir, concediéndole solo una licencia temporal por motivo de salud (al parecer sufría de un mal hepático). En u so de aquella licencia, el día 25 de febrero La Mar dejó la presidencia del Consejo en manos de Hipólito Unanue y se retiró a Guayaquil, desde donde insistió en su renuncia total, a tal punto que Bolívar se la aceptó por Decreto del 8 de junio, nombrando en su reemplazo al mariscal Andrés de Santa Cruz. Refiriéndose a La Mar, Bolívar dijo en una ocasión que era el mejor hombre tanto en lo militar como en lo civil, pero que aborrecía el mando. Era verdad que el mariscal cuencano no sentía mayor apegó por el poder, llegando incluso a confesar que “hasta el nombre de presidente me asusta”. Estando en Guayaquil, La Mar tuvo que soportar el dolor por la muerte de su esposa doña Josefa Rocafuerte. Se estableció en la hacienda que una hermana suya tenía en Bujío, con ánimo de alejarse de la vida política.
Presidente Constitucional del Perú (1827-1829)
Retrato del Presidente La Mar (dibujo de fines del siglo XIX).
Tras el fin de la influencia bolivariana en el Perú, el 28 de febrero de 1827 se convocó las elecciones para el Congreso. La Mar fue elegido diputado por Huaylas y se preparó para volver a Lima. Pero sucedió entonces que una entusiasta población guayaquileña, enterada del retiro de las tropas grancolombianas del Perú, lo obligó prácticamente a asumir el mando como Jefe Político y Militar de la plaza de Guayaquil. Poco después recibió la noticia de su nombramiento por el Congreso de la República del Perú como Presidente Constitucional de la República (9 de junio de 1827). Su elección había sido impulsada por Francisco Xavier de Luna Pizarro, el sacerdote liberal y presidente del Congreso, quien veía en La Mar un militar idóneo para el gobierno republicano, por ser una persona desafecta al militarismo y al caudillaje. Su candidatura triunfó sobre la de Andrés de Santa Cruz, quien quedó muy descontento por el resultado de la elección.La Mar salió de Guayaquil recién el 24 de julio, tras dejar en orden los asuntos de dicha provincia, y el 19 de agosto llegó a Chancay, desde donde se dirigió a Lima de incógnito. Buscaba evadir un fastuoso recibimiento. El 22 de agosto asumió por fin sus funciones como el Presidente Constitucional del Perú, el primero libre de tutela extranjera.Desde el primer momento de su gobierno se perfilaron como grandes opositores los militares Agustín Gamarra, Antonio Gutiérrez de la Fuente y Andrés de Santa Cruz, quienes formaron una especie de triunvirato, trabajando mancomunadamente por la caída del Presidente.Tres fueron las conspiraciones sucesivas que tuvo que sofocar La Mar:La primera (diciembre de 1827), donde aparecieron complicados el jurista Manuel Lorenzo de Vidaurre (uno de los sostenedores de la candidatura de Santa Cruz) y el guerrillero Ignacio Quispe Ninavilca.La segunda, promovida por el coronel Alejandro Huavique (23 de abril de 1828), fue sofocada cuando el sargento mayor Felipe Santiago Salaverry dio muerte al conspirador, en duelo sostenido ante los soldados a quienes intentaba seducir.La tercera (mayo de 1828) dio origen a la dispersión de numerosos oficiales en apartadas guarniciones de provincia.Las tres conspiraciones fueron atribuidas a las intrigas de Santa Cruz, cuyo alejamiento se dispuso nombrándolo ministro plenipotenciario en Chile; pero insistentemente se afirmaba entonces que ellas no eran sino episodios de una conspiración mas vasta y profunda, en la cual se hallaban comprometidos Gamarra, Santa Cruz y La Fuente, y cuyo estallido parecía temporalmente diferido por los inminentes conflictos con Bolivia y Colombia.Por si fuera poco, La Mar tuvo también que enfrentar una peligrosa sublevación de los indígenas de Iquicha, en la provincia de Huanta. Estos aún luchaban, nominalmente, bajo las banderas del Rey de España, y el 12 de noviembre de 1827 asaltaron y tomaron Huanta. Luego, avanzaron amenazadoramente sobre Huamanga pero fueron contenidos, y tras una cruenta campaña fueron finalmente sometidos.
Obras y hechos importantes de su gobierno
Primer esbozo de Presupuesto.- El ministro encargado de Hacienda, José de Morales y Ugalde, presentó al Congreso una extensa memoria de todo lo hecho dentro de su ramo en el pasado gobierno y una relación de las entradas y gastos públicos en 1827. Los gastos pasaban de cinco millones de pesos: de ellos, Guerra y Marina absorbían casi dos millones y medio.
Promulgación de la Constitución liberal de 1828.- Pocos días después de instalarse el Segundo Congreso Constituyente en 1827, se declaró nula y sin vigor la Constitución Vitalicia jurada el año anterior, y en su reemplazo se dio la Constitución de 1828 cuya promulgación y juramento público se dispuso para el día 5 de abril de 1828, lo que tuvo que ser postergado para el día 18 de ese mes, por haber ocurrido el 30 de marzo un tremendo terremoto en Lima que dejó a la ciudad casi en ruinas. Y aunque sus bases fueron tomadas de la constitución de 1823, se las enriqueció con normas que la experiencia aconsejaba. En lo civil puso término a ciertos rezagos de la vida colonial, a saber: empleos hereditarios, mayorazgos, vinculaciones y privilegios. Se abolió la tortura y las penas infamantes y solo hubo pena de muerte en los casos de homicidio calificado. En lo político estableció: la elección indirecta del presidente y el vicepresidente, para un período de cuatro años, inmediatamente renovable; cámaras de senadores y diputados, cuya renovación se efectuaría cada dos años por tercios y mitades, respectivamente; creación de un Consejo de Estado, al cual se encargaba la misión de observar y asesorar al poder ejecutivo; creación de las Juntas Departamentales, como medio de satisfacer y atenuar las tendencias federalistas. Pero especialmente debe subrayarse que esa constitución liberal autorizó al Presidente de la República suspender las garantías constitucionales e investirse de facultades extraordinarias, por un tiempo determinado y con cargo de informar al Congreso acerca de las medidas adoptadas durante el ejercicio de dichas facultades. Finalmente, agregaremos que dicha Constitución ofreció el fomento de las industrias y la educación, la realización de estadísticas, la civilización de los indígenas y el apoyo a la inmigración, entre otras buenas intenciones que poco o nada se materializarían al correr del tiempo.
La ocupación de Bolivia y el Tratado de Piquiza.- Bolivia se hallaba todavía bajo la órbita grancolombiana, con el mariscal Sucre a la cabeza como Presidente vitalicio. Sucedieron por entonces varios movimientos rebeldes en dicho país, en uno de los cuales resultó herido el mismo Sucre, quien tuvo entonces que delegar el poder en su Presidente del Consejo de Ministros, general José María Pérez de Urdininea. Gamarra, que tenía bajo su mando el poderoso ejército peruano del Sur, por voluntad propia invadió Bolivia el 1º de mayo de 1828, con la manifiesta intención de salvar a dicho país de la amenaza de la anarquía y proteger la vida de Sucre, aunque su verdadera intención era expulsar a los grancolombianos y poner punto final al predominio bolivariano en dicho país. Tras un paseo triunfal por territorio boliviano, sin apenas hallar resistencia, firmó con el gobierno de Urdininea el Tratado de Piquiza (6 de julio de 1828), en el cual se acordó, entre otras cosas, el retiro de las tropas grancolombianas de Bolivia y la renuncia a la presidencia por parte de Sucre. Este hecho fue muy importante para el Perú, pues se eliminaba un peligroso frente en la guerra inminente con la Gran Colombia.El mayor problema internacional que tuvo que enfrentar La Mar fue precisamente el enfrentamiento bélico con la Gran Colombia, artificial creación geopolítica que ya amenazaba con dividirse.
Guerra con la Gran Colombia.- Las relaciones del Perú con la Gran Colombia se deterioraron debido en parte a las diferencias fronterizas que mantenían ambos países (La Mar reclamaba Guayaquil, mientras que Bolívar pretendía las peruanísimas provincias de Tumbes, Jaén y Maynas), pero más que nada por la finalización de la influencia bolivariana en el Perú y la revocación de la Constitución Vitalicia en 1827, hechos que enfurecieron a Bolívar, pues veía como su proyecto federativo se desmoronaba. Y más aún, cuando se produjo la ocupación peruana de Bolivia en 1828 y la expulsión de Antonio José de Sucre, que igualmente pusieron fin a la influencia bolivariana en ese país.El conflicto empezó como una guerra de papel entre ambos estados, es decir, por medio de la prensa se hicieron mutuas provocaciones e injurias. El Perú expulsó de Lima al diplomático colombiano Cristóbal Armero, mientras que en Bogotá no se recibió al diplomático peruano, José Villa, a quien se le extendieron sus pasaportes. Acto seguido, Bolívar declaró la guerra al Perú el 3 de julio de 1828. La Mar aceptó el reto y movilizó el ejército y marina peruanas contra la Gran Colombia. La marina peruana bloqueó la costa pacífica grancolombiana y ocupó el puerto de Guayaquil; por su parte el ejército peruano ocupó la provincia de Loja, en el sur grancolombiano (actual Ecuador).
Mariscal Agustín Gamarra, cuya ambición lo empujó a
derrocar al Presidente La Mar, ayudado por Antonio Gutiérrez de La Fuente.
Otra división del ejército peruano a órdenes del mariscal Agustín Gamarra marchó desde el sur del Perú hasta el teatro de las operaciones, con el propósito de auxiliar a La Mar. Ambos mariscales planearon tomar la ciudad de Cuenca, que era el lugar de nacimiento de La Mar y donde naturalmente éste contaba con muchos partidarios. Las fuerzas peruanas sumaban en total 4.500 soldados.Mientras que Bolívar no pudo ir en persona al teatro de operaciones debido a la rebelión de los generales José María Obando e Hilario López, por lo que ordenó al mariscal Sucre que desde Quito organizara la defensa del Sur de Colombia. El vencedor de Ayacucho, quien hacia poco había sido presidente de Bolivia, organizó un ejército con veteranos de la Independencia, entre los que se contó el general Juan José Flores (futuro presidente del Ecuador).Los dos jefes peruanos, La Mar y Gamarra, no coordinaron bien sus movimientos y Sucre, actuando con su característica habilidad, en la madrugada del 13 de febrero de 1829 sorprendió el parque de artillería peruano en el pueblo de Saraguro y lo destrozó. A continuación, el mismo Sucre, al frente del grueso de su ejército (4.500 hombres), acorraló y derrotó a una división de vanguardia del ejército peruano (integrada por unos 1.000 soldados) en el lugar denominado Portete de Tarqui, cerca de Cuenca (27 de febrero de 1829). Dicha división peruana se hallaba aislada del grueso de su ejército, y pese a que poco después acudieron en su auxilio fuerzas al mando de La Mar y Gamarra, estas no pudieron restablecer la batalla y optaron por retirarse, tomando posiciones defensivas. Los grancolombianos intentaron perseguir a los peruanos, pero al ser rechazados por los Húsares del Perú, se aferraron también a sus posiciones.Tarqui fue un revés para los peruanos pero no una derrota decisiva. Cada ejército quedó dueño de su terreno y esperaban que al día siguiente se reiniciara la lucha y se librara la batalla definitiva. No obstante, el imaginario ecuatoriano considera a esta Batalla del Portete de Tarqui como un definitivo triunfo del ejército grancolombiano (antecedente inmediato del ecuatoriano) y se ha consagrado el 27 de febrero como el Día del Ejército Ecuatoriano. Por su parte, los peruanos recuerdan el valor desplegado por sus soldados en Tarqui, que en número reducido (en una proporción de 1 a 4) resistieron vigorosamente el ataque masivo de todo el ejército colombiano hasta sucumbir gloriosamente.La batalla final no se libró, pues La Mar, viendo que su situación era insostenible (se le agotaban sus municiones así como no podía maniobrar en ese territorio, muy accidentado), aceptó negociar con el adversario. Fue así como al día siguiente, 28 de febrero, se firmó el Convenio de Girón, por el cual se establecía el retiro de las tropas peruanas del territorio colombiano que habían ocupado (es decir Guayaquil y Loja). Los grancolombianos reconocían implícitamente como peruanas a las provincias de Tumbes, Jaén y Maynas, al no reclamarlas en ese momento.Pero sucedió entonces que Sucre, al redactar el parte de guerra y el decreto de premios expedido para los vencedores de Tarqui, tuvo expresiones que fueron consideradas falsas y ofensivas por los peruanos. Mandó, por ejemplo, que en el campo de combate se erigiera una columna en la que se leería en letras de oro lo siguiente:“El ejército peruano de ocho mil soldados que invadió la tierra de sus libertadores fue vencido por cuatro mil bravos de Colombia el veinte y siete de febrero de mil ochocientos veinte y nueve”. La Mar protestó en carta que dirigió a Sucre. Aclaró que el ejército peruano sólo sumaba cuatro mil quinientos hombres y no ocho mil (cifra notoriamente abultada); que en Tarqui fue derrotada nada más que la vanguardia peruana, la cual no ascendía o llegaba apenas a mil hombres; que en vano el ejército peruano esperó el ataque final del ejército grancolombiano, luego que los Húsares del Perú rechazaran la carga del prestigioso batallón colombiano Cedeño. También señaló la valiosa y decisiva contribución peruana en las batallas de Junín y Ayacucho, como respuesta al reproche de que el Perú se mostraba desagradecido ante sus “libertadores”. De otro lado, los oficiales grancolombianos actuaron con salvajismo, fusilando a un buen número de los prisioneros peruanos, y enrolando a la fuerza a otro grupo de cautivos. Por todo ello, La Mar decidió suspender el Convenio de Girón hasta que se retiraran los agravios y corrigieran los excesos. Aunque Bolívar calificó de “quejas de vieja” las observaciones de La Mar, para cualquier testigo neutral sería innegable que le asistía toda la razón al presidente del Perú.
Derrocamiento
La Mar estaba dispuesto a continuar la guerra, pero fue entonces cuando un grupo de oficiales peruanos lo apresaron en Piura, en la noche del 7 de junio de 1829. Dichos militares portaban una carta de Gamarra para La Mar, donde aquel le pedía su renuncia como consecuencia de la derrota frente a Sucre. La Mar se negó a hacerlo, y de inmediato lo trasladaron al puerto de Paita, donde en la madrugada del día 9 lo embarcaron junto con el coronel Pedro Pablo Bermúdez y seis esclavos negros, en una miserable goleta llamada "Las Mercedes", con destino a Costa Rica. Las razones que arguyó Gamarra para dar el golpe de estado fueron: el hecho de ser La Mar un “extranjero” en el Perú (lo cual era falso, pues La Mar era peruano tanto por voluntad propia como de acuerdo a ley), y que su elección por el Congreso había nacido de un arreglo tramado por Luna Pizarro (lo cual es discutible).Gamarra planeó el golpe con el apoyo del general Antonio Gutiérrez de la Fuente, quien en Lima se encargó de derrocar al encargado del mando, Manuel Salazar y Baquíjano. Le apoyaba además el presidente de Bolivia, Andrés de Santa Cruz. Estos tres personajes—Gamarra, La Fuente y Santa Cruz— formaron una especie de triunvirato, cuyas maquinaciones posibilitaron la caída de La Mar. Gamarra, ya asentado en el poder, arregló un armisticio con la Gran Colombia y finalmente firmó el Tratado de Paz con dicho país.
Destierro y muerte
La nave llevando al mandatario derrocado arribó a Punta Arenas el día 23 de junio de 1829. De inmediato La Mar pasó a San José de Costa Rica donde fue recibido con honores y desde donde dirigió un oficio al Congreso del Perú, exponiéndole los atropellos y vejámenes a los que había sido víctima por obra de los golpistas. Luego se trasladó a Cartago donde fijo su residencia. Viudo y sin hijos, con la salud precaria y sin tener a ningún familiar cerca, el abatimiento le fue minando más que la edad. Envió poder para casarse con su sobrina carnal doña Ángela Elizalde, quien viajó en vano a reencontrarse con La Mar. El ilustre militar peruano expiró el 11 de octubre de 1830 en la ciudad de San José, a los 52 años de edad, sumido en la más negra melancolía. Año fatídico para los prohombres de la independencia, pues poco antes había sido asesinado Sucre y poco después moría Bolívar.En 1834 el presidente peruano Luis de Orbegoso inició los trámites para repatriar los restos de La Mar, lo que entonces no llegó a realizarse. En 1843 los restos fueron entregados a un marino alemán, Eduardo Wallerstein, quien los reclamó en nombre de la señora Francisca Otoya, de Piura. Dicha dama conservó los restos durante tres años para finalmente entregarlos al gobierno peruano, restos que, extrañamente, también eran reclamados por el gobierno ecuatoriano. El gobierno de Ramón Castilla organizó solemnes pompas fúnebres y depositó el ataúd en el Cementerio General de Lima, donde se hizo un mausoleo (1847).
Bibliografía
Basadre, Jorge: Historia de la República del Perú. 1822 - 1933, Octava Edición, corregida y aumentada. Tomo 1. Editada por el Diario "La República" de Lima y la Universidad "Ricardo Palma". Impreso en Santiago de Chile, 1998.
De la Puente Candamo, José Agustín: Historia General del Perú. Tomo VI. La Independencia. Lima, Editorial BRASA S.A., 1993.
Denegri Luna, Félix: Historia marítima del Perú (Tomo VI-Volúmenes 1 y 2). Lima, 1977.
Varios autores: Grandes Forjadores del Perú. Lima, Lexus Editores, 2000.
Morote, Herbert: Bolivar: Libertador y enemigo Nº 1 del Perú. Lima, Jaime Campodónico/Editor, 2007.
Tauro del Pino, Alberto: Enciclopedia Ilustrada del Perú. Tercera Edición. Tomo 9, JAB/LLO. Lima, PEISA, 2001.
Vargas Ugarte, Rubén: Historia General del Perú. Sexto y Séptimo Tomo. Tercera Edición. Editor Carlos Milla Batres. Lima, Perú, 1981.

domingo, 2 de octubre de 2011

OBSOLESCENCIA PROGRAMADA-VIDEO (COMPRAR, TIRAR, COMPRAR)

A continuación el documental Obsolescencia programada, un documental que trata de como los productos de hoy en día los programan para que en un momento determinado de su vida dejen de funcionar o queden inservibles, no porque no puedan durar mas si no porque a la industria le interesa…..

OBSOLESCENCIA PROGRAMADA DOCUMENTAL




sábado, 27 de agosto de 2011

SANTA INQUISICIÓN DE LIMA

PREGUNTAS MÁS FRECUENTES SOBRE
EL TRIBUNAL DE LA INQUISICIÓN DE LIMA
¿Cuándo se estableció el Tribunal de la Inquisición de Lima?
El Tribunal de Lima fue establecido por el Rey Felipe II en 1569. Era parte de la denominada Inquisición española, organismo de naturaleza mixta (estatal-eclesiástica)creada por los Reyes Católicos, Fernando de Aragón e Isabel de Castilla, en 1478. La corona la empleó como un organismo de control social, dirigiendo sus esfuerzos tanto a la defensa de la fe y la moral pública y privada, así como a la de la fidelidad a los monarcas y la paz social.

¿Antiguamente existía libertad religiosa?
No. La intolerancia política, religiosa, etc.- era el común denominador no sólo en España y sus colonias sino también en América Prehispánica, los países protestantes, musulmanes, budistas, etc. En dicho contexto la Inquisición fue una de las formas en que la intolerancia se institucionalizó. La libertad religiosa es un principio consagrado internacionalmente recién en el siglo XX: artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos (10 de diciembre de 1948). A pesar de estos avances aún en nuestros días casi la mitad de la población mundial carece de ella.

¿Cuál fue la principal causa que motivó a los reyes hispanos a establecer su propia Inquisición?
El antisemitismo fue la causa más importante que directamente motivó la creación de la Inquisición española. Las graves crisis económicas que sacudieron Europa durante los siglos XIV y XV, a las cuales contribuyeron las pestes y epidemias que originaron una caída demográfica sin precedentes, condujeron al empobrecimiento masivo de la población y de la corona. En medio de la crisis, los prestamistas y los arrendatarios de los tributos reales, oficios ambos virtualmente monopolizados por los judíos, se enriquecían aceleradamente. Una de las razones de tal situación era el hecho de que los préstamos con intereses se consideraban moralmente cuestionables por estar incursos en el pecado de usura, mientras que los judíos los consideraban perfectamente lícitos. Además, se les cuestionaba por la administración que realizaban del cobro de los tributos reales, responsabilizándoseles por su falta de transparencia en el manejo de las cargas impuestas por los soberanos. Adicionalmente, a fin de ascender en la pirámide social y lograr posiciones reservadas a los católicos o por evitar los prejuicios y las restricciones en su contra, muchos judíos se convirtieron falsamente al cristianismo recibiendo el bautismo y participando externamente de su culto mientras, en privado y casi públicamente, seguían con sus anteriores prácticas religiosas. Asimismo, el papel protagónico de los judíos en la pasión y muerte de Cristo, y en las persecuciones contra los primeros cristianos, incrementaba el antisemitismo.

En ese contexto, se produjeron diversos sucesos y protestas antisemitas que echaban la culpa de todos los males de la época a la benevolencia de las autoridades para con el "pueblo deicida" por lo cual supuestamente Dios castigaba a la población.

1 http://www.congreso.gob.pe/museo.htm

¿El antisemitismo sólo era característico de los españoles?
No, desde mucho tiempo antes, el antisemitismo era un sentimiento común en la mayor parte de Europa. Así, antes que de España, los judíos habían sido expulsados de Inglaterra, Francia y otros reinos; además, habían sido víctimas de crueles matanzas y persecuciones en Alemania así como en diversos reinos musulmanes.

¿Qué tipos de delitos juzgaba la Inquisición?
La Inquisición juzgaba a los acusados de herejía. Ésta incluía los siguientes delitos:
1. Contra la fe y la religión: herejía, apostasía (judaizantes, luteranos, etc.), blasfemia, etc.
2. Contra la moral y las buenas costumbres: bigamia, supersticiones (brujería, adivinación, etc.).
3. Contra la dignidad del sacerdocio y de los votos sagrados: decir misa sin estar ordenado; hacerse pasar como religioso o sacerdote sin serlo; solicitar favores sexuales a las devotas durante el acto de confesión, etc.
4. Contra el Santo Oficio: en este rubro se consideraba toda actividad que en alguna forma impidiese o dificultase las labores del tribunal así como aquellas que atentasen contra sus integrantes.
5. Censura de publicaciones: en la monarquía española las publicaciones pasaban por dos tipos de censuras: antes y después de ser publicadas. La autoridades civiles se encargaban de la primera y la Inquisición de la segunda. La realizaba a través de dos modalidades: la purgación de párrafos o la prohibición total de una obra.

¿Qué es una herejía?
Herejía es por definición el error en materia de fe sostenido con obstinación, con terquedad. La Iglesia vio en los herejes un grave peligro para su existencia y, sobre todo, para la salvación de las almas de los creyentes, los que podrían ser confundidos con sus enseñanzas. Además, los herejes atentaban no sólo contra la Iglesia, sino también contra el Estado, el orden público y las autoridades constituidas. En consecuencia, los reales alcances del delito de herejía se explican no sólo por factores estrictamente teológicos sino también por factores políticos, sociales, jurídicos y económicos.

¿Cómo se iniciaban los juicios?
Se pedía al denunciante que aportase pruebas u otros testimonios que avalasen sus declaraciones. De existir al menos tres testigos que no tuviesen ninguna animadversión contra el denunciado se daba inicio al proceso, para lo cual detenían al sospechoso.

Las denuncias eran cuidadosamente revisadas por los inquisidores, quienes disponían investigaciones complementarias. Después de reunidas las pruebas, el encausado era apresado y conducido a las cárceles secretas de la Inquisición, en las cuales se le solicitaba en forma reiterada que se arrepintiese y confesase el motivo de su detención.

Asimismo, se le incomunicaba completamente, no permitiéndosele ningún tipo de visitas, ni siquiera la de sus familiares más cercanos. A los detenidos se les proveía de una ración alimenticia adecuada. Si el procesado tenía recursos económicos se le deducía el valor de los alimentos de sus bienes, los cuales eran secuestrados; en caso contrario, su costo era asumido por el Tribunal.

¿Por qué se pedía al procesado su confesión?
El motivo de la insistencia en la confesión voluntaria se originaba en que el Tribunal no buscaba la sanción del hereje sino su salvación. Para ello, era fundamental el arrepentimiento del procesado, lo que se manifestaría en su predisposición a confesar los hechos que habían dado origen al proceso. En los casos en que los reos se inculpaban a sí mismos las sanciones solían ser benignas (el pago de alguna multa, escuchar misa, realizar peregrinaciones, rezar algunas oraciones, etc.).

¿Por qué los inquisidores utilizaron instrumentos de tortura?
Porque todos los tribunales del mundo de su época los usaban. Podemos añadir que la Inquisición fue más benigna en su empleo que los tribunales civiles porque, a diferencia de aquellos, sólo en casos excepcionales la autorizaba, el tiempo de duración máxima del tormento era una hora y cuarto, estaba prohibido producir derramamiento de sangre o la mutilación de algún miembro y el médico junto con los propios inquisidores supervisaban su aplicación. A pesar de ello la tortura no dejaba de ser terrible.

¿En qué casos el Tribunal aplicaba tormento?
A los reos se les podía torturar en los delitos considerados graves (apostasía, etc.), siempre y cuando se dieran ciertas condiciones tales como la existencia de pruebas, contradicciones en las declaraciones o por lo menos tres testigos en su contra, y persistiese en la negativa de los hechos que se le imputaban.

¿Qué instrumentos de tortura usaba el Tribunal?
Para obtener confesiones la Inquisición utilizó los siguientes instrumentos:
La garrucha: consistía en sujetar al reo con los brazos en la espalda, mediante una soga movida por una garrucha y subirlo lentamente. Cuando se encontraba a determinada altura se le soltaba de manera brusca, deteniéndolo abruptamente antes de que tocase el piso. El dolor producido en ese momento era mucho mayor que el originado por la subida.
El potro: colocaban al preso sobre una mesa, amarrándole sus extremidades con sogas unidas a una rueda. Ésta, al ser girada poco a poco, las iba estirando en sentido contrario, causando un terrible dolor. En la época era el instrumento de tortura más empleado en el mundo.
El castigo del agua: estando el procesado totalmente inmovilizado sobre una mesa de madera le colocaban una toca o un trapo en la boca deslizándolos, en cada caso, hasta la garganta. Luego el verdugo procedía a echar agua lentamente, produciendo al preso la sensación de ahogo.

Cabe agregar que sólo entre el 2% y el 5% de procesados fue torturado. En cambio, en los tribunales civiles casi la totalidad de procesados fue torturado.

¿Qué tipo de sentencias imponía la Inquisición?
De sentenciarse la inocencia, el encausado era absuelto mientras que de fallarse su culpabilidad los inquisidores señalaban las sanciones correspondientes: azotes (entre 50 y 200), destierro, prisión por algún periodo de tiempo determinado (usualmente no mayor de 8 años), pena de muerte (por medio del garrote o la hoguera). Adicionalmente se incluía en las sentencias sanciones de carácter económico (pago de alguna multa o confiscación parcial o total de los bienes) y espiritual (reprimendas, ayunos, oraciones, peregrinaciones, suspensión de los clérigos en su ministerio o degradación de las órdenes religiosas, etc.).


¿Por qué causas Felipe II extendió el funcionamiento de la Inquisición al Nuevo Mundo?
Las principales motivaciones para el establecimiento del Santo Oficio en las colonias hispanoamericanas fueron las siguientes:
1. Los continuos ataques de los corsarios y piratas protestantes, principalmente ingleses, holandeses y franceses, quienes inclusive pusieron en riesgo el dominio hispano sobre sus colonias2. Éstos no sólo atacaban las embarcaciones españolas para adueñarse de éstas y sus mercaderías, también secuestraban a las tripulaciones y a los pasajeros para exigir rescates, mientras que en otros casos los vendían como esclavos. A todo ello se añaden innumerables abusos y asesinatos.
Ninguna población costeña o cercana a la costa se hallaba segura. Así lo demuestran los ataques realizados en Veracruz, Cartagena, Maracaibo, Santa Marta, Callao, Paita, Arica, La Habana, Puerto Rico, Santiago de Cuba, Santo Domingo, Jamaica, etc. La enorme mayoría de los enjuiciados por la Inquisición por tales motivos fueron sentenciados a un periodo de prisión. En cambio, los piratas procesados por los tribunales civiles eran condenados a la horca.
2. A raíz de la conquista se había producido un relajamiento de la moral pública y privada. La vida de los hispanos en Indias resultaba escandalosa y se daban muchos casos de poligamia, blasfemia, idolatría, brujería, etc. Ante ello, las autoridades virreinales así como los cabildos, las autoridades eclesiásticas y numerosos personajes ─entre ellos fray Bartolomé de las Casas─ solicitaron a la corona el establecimiento de la Inquisición para que se corrigiesen tales desviaciones.
3. El antisemitismo imperante en aquella época en España se trasladó a las colonias junto con los primeros conquistadores peninsulares e indiscutiblemente, con el transcurso del tiempo, los judaizantes llevaron la peor parte en el funcionamiento del Tribunal. Muy a pesar de que la corona había prohibido, desde los primeros momentos de la conquista, que los judíos y los convertidos del judaísmo al cristianismo así como sus descendientes pasasen a sus dominios muchos de ellos habían logrado burlar tales restricciones. Al decretarse la expulsión de los judíos de España (1492) muchos se refugiaron en Portugal. Tiempo después, al producirse, durante el reinado de Felipe II, la unificación de las coronas de España y Portugal, se multiplicó su presencia en las colonias hispanoamericanas, a donde llegaban atraídos por la búsqueda de las legendarias riquezas que estas ofrecían.

2 Por tal sólo mencionar algunos nombres, recordemos a John Hawkins, Francis Drake, Oxenham, Grenville, Raleigh, George Clifford, Winter, Francis Knollys, Martin Frobisher y Barker (ingleses); Jean Terrier, Jacques Sore y Francois le Clerc (franceses); Spielbergen y Piet Heyn (holandeses).
¿Cuántos tribunales inquisitoriales hubo en Hispanoamérica?
En Hispanoamérica hubo tres tribunales: Lima y México, establecidos por Felipe II en 1569, y Cartagena, establecido por Felipe III en 1610.

¿Quiénes fueron los primeros inquisidores de Lima?
Los primeros inquisidores fueron el licenciado Serván de Cerezuela y el doctor Andrés de Bustamante, pero este último falleció cuando se hallaba en pleno viaje desde la metrópoli hacia Lima, quedando Cerezuela a cargo del Tribunal.

¿Qué locales tuvo el Tribunal de la Inquisición de Lima?
El Tribunal comenzó sus acciones en un local alquilado que se ubicaba al frente de la Iglesia de la Merced, en el actual jirón de la Unión; pero, como este era muy céntrico y resultaba poco propicio para su funcionamiento, en 1584 se trasladó a la casa de Nicolás de Rivera el mozo, donde funcionó hasta que fue abolida. Dicho inmueble, sucesivamente modificado, es actualmente la sede del Museo de la Inquisición y del Congreso.

¿La Inquisición juzgaba a los indígenas?
No. Por disposición del Rey Felipe II los indígenas estuvieron exceptuados del fuero inquisitorial. La acción del Tribunal sólo comprendía a las minorías blanca, mestiza o negra.

¿Inicialmente a quiénes procesó la Inquisición de Lima?
Las mayores sanciones que aplicó el Tribunal durante sus años iniciales recayeron generalmente en protestantes extranjeros hacia los cuales existía no sólo animadversión religiosa sino, sobre todo, política. El primer condenado al quemadero fue el francés Mateo Salado en el auto de fe del 15 de noviembre de 1573. Otros condenados a igual pena, por el mismo motivo, fueron los flamencos Juan Bernal y Miguel del Pilar. Muchos de los procesados como luteranos en realidad eran piratas.
Cabe recordar que, por aquel entonces, Inglaterra y otras potencias europeas los utilizaba en su lucha contra España para destruir su poderío económico y militar, establecer puntos de penetración en el Nuevo Mundo y asegurar su control sobre los mares. A la Inquisición fueron llevados algunos como Juan Drake (sobrino del famoso Francisco Drake), Juan Butler, Juan Exnem, Thomas Xeroel, Richard Ferruel, etc. Ellos fueron acusados de luteranismo así como de realizar proselitismo a favor de las sectas protestantes. La mayoría de ellos terminó reconciliada mientras que tres acabaron sus días en la hoguera: Walter Tiller, Eduardo Tiller y Enrique Oxley (05-04-1592)3.

3 Los tres eran miembros de la armada de Cavendish. Habían sido capturados junto con seis de sus compañeros en el puerto de Quintero en 1587. El gobernador de San Diego hizo ahorcar a los otros. Los piratas atacaron Puná pero, posteriormente, el capitán Jerónimo Reinoso, capturó a cuatro. Todos fueron puestos a disposición del Tribunal. Este condenó a la hoguera a los pertinaces y reconcilió a los demás.


¿A quiénes trató con mayor severidad la Inquisición?
Como hemos dicho, la unidad ibérica, conseguida por Felipe II en 1580, incrementó la penetración de judíos en América. El Tribunal limeño, desde el momento mismo en que se estableció, había actuado en forma benigna con los judaizantes. En cambio, a partir de dicha unión actuó más severamente. Los primeros judaizantes condenados a la hoguera fueron Jorge Nuñez, Francisco Rodríguez y Pedro de Contreras (17-12-1595), quienes salieron en el respectivo auto de fe junto con otros penitenciados por la misma causa.

¿Cuál fue el más importante caso de la historia de la Inquisición de Lima?

La denominada “Gran complicidad”, protagonizada por portugueses conversos del judaísmo al cristianismo, la mayor parte de cuyas sentencias se dictaron en el auto de fe de 23 de enero de 1639. Por entonces se denunció la participación de la comunidad judía internacional y de Holanda en una conspiración para adueñarse de las colonias hispanoamericanas. Los miembros de la primera darían su apoyo a la segunda, a cambio de que ésta les concediese libertad para realizar sus prácticas religiosas así como otros beneficios de carácter político, social y económico. Con dicho motivo se constituyó la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales, financiada, en su mayor parte, por judíos, con quienes tenían relaciones los conversos portugueses que controlaban una gran parte del comercio de Lima. Estos recelos fueron alimentados por las rivalidades evidentes entre portugueses y españoles por la conquista de América, las cuales se incrementarían con la declaración de independencia realizada por Portugal. En estos procesos fueron incluidos más de un centenar de conversos del judaísmo al cristianismo. Del total de procesados 11 fueron condenados a muerte:
Antonio de Vega, Antonio de Espinosa, Diego López de Fonseca, Francisco Maldonado da Silva, Juan Rodríguez da Silva, Juan de Acevedo, Luis de Lima, Manuel Bautista Pérez, Rodrigo Vaez Pereira, Sebastián Duarte y Tomé Cuaresma.

¿Cuándo fue dictada la última condena a muerte por la Inquisición?
El 23 de diciembre de 1736 se realizó el único auto de fe público del siglo, en el cual se pronunció la última sentencia a la hoguera. Esta correspondió a María Francisca Ana de Castro, acusada por judaizante. Ella fue la única mujer condenada a tal pena por el Tribunal de Lima. Era natural de Toledo, de unos cincuenta años de edad.

¿El Tribunal de Lima condenaba a la hoguera a las brujas?
No. En cuanto al trato proporcionado a las brujas la Inquisición resultó sorprendentemente benigna para su época. Mientras en los países protestantes se cuentan por decenas y aún cientos de miles las víctimas de la caza de brujas que terminaron sus días en la hoguera, el Tribunal consideraba que se trataba de un delito debido a la ignorancia de las gentes y que no tenía más realidad que la que sus mentes le asignaban y la viveza de algunas personas que ganaban dinero aprovechándose de la credulidad ajena. Por otro lado, los brebajes utilizados por las brujas, entre ellos sustancias venenosas, representaban un peligro para la salud pública. A las personas culpables se les sentenciaba a recibir una cantidad variable de azotes que fluctuaba entre los 50 y los 200. Se podía añadir, dependiendo de la gravedad de los hechos, el destierro por tiempo determinado, la prestación de servicios en hospitales y presidios, el pago de alguna multa e, inclusive, la confiscación de sus bienes.

¿Cuántas personas procesó el Tribunal de Lima?
En sus dos siglos y medio de existencia (1569-1820) el Tribunal procesó 1477 personas en 1526 juicios. El número de juicios es mayor porque varias personas fueron procesadas en más de una oportunidad.

¿Cuántas personas condenó a muerte la Inquisición?
El Tribunal de Lima sentenció a muerte a 32 personas, la mitad de ellos quemados vivos y otros tantos condenados al garrote. De los condenados a muerte, 23 (71.88%) lo fueron por judaizantes (15 portugueses, 7 españoles ─de los cuales 4 eran hijos de portugueses─ y un criollo, también hijo de portugueses); 6 (18.75%) por luteranos (3 ingleses, 2 flamencos y 1 francés); 2 (6.25%) por sustentar y difundir públicamente proposiciones heréticas (uno de ellos fue el limeño Juan Bautista del Castillo (1608), mientras que el otro era español) y 1 (3.12%) por alumbrado (español).

¿Es cierto que la Inquisición de Lima procesó más mujeres que hombres?
En realidad fue lo contrario. Del total de procesados 1.253 (84.84%) fueron hombres y 224 (15.16%) mujeres.

¿Cuál fue el número de procesados en cada tipo de delito?
Las cifras de procesados por la Inquisición de Lima, según tipo de delitos son las siguientes:

TIPOLOGÍA DELICTIVA DEL TRIBUNAL DE LA
INQUISICIÓN DE LIMA (1569-1820)4

DELITOS Nº %
Bigamia 271 18.34
Proposiciones 198 13.40
Supersticiones 194 13.13
Judaizantes 185 12.52
Blasfemias 154 10.42
Solicitantes 101 6.83
Protestantes 77 5.21
Falsos celebrantes 53 3.58
Visionarios 29 1.96
Matrimonio de religiosos 20 1.35
Otros delitos del clero 08 0.54
Varios 187 12.66
Total 1 477 100


4 Fuente: René Millar, La Inquisición de Lima, tomo III.

¿Cuándo fue abolido el Tribunal de la Inquisición? La Inquisición fue abolida por decreto de las Cortes de Cádiz, el 22 de febrero de 1813. En 1814, cuando el Rey Fernando VII fue restablecido en el trono, dispuso que volviese a funcionar el Santo Oficio pero su existencia ya fue más nominal que real.
Para el Perú fue abolido definitivamente en 1820 a raíz de la revolución liberal en la metrópoli y, sobre todo, del proceso emancipador con el cual se suprimió todo tipo de dependencia política de España.


CONDENADOS A MUERTE POR EL TRIBUNAL DE LA
INQUISICIÓN DE LIMA (1569-1820)5
NOMBRE ORIGEN MOTIVO FECHA
01) Salado, Mateo
02) De la Cruz, Francisco
03) Bernal, Juan 6
04) Del Pilar, Miguel
05) Tiller, Walter 7
06) Tiller, Eduardo
07) Oxley, Enrique
08) Núñez, Jorge
09) Rodríguez,Francisco
10) De Contreras, Pedro 8
11) Fernández, Juan
12) De Lucena, Baltasar
13) Núñez de Cea, Duarte
14) Enríquez, Duarte
15) López de Vargas, Diego
16) Díaz Tavares, Gregorio
17) Bautista del Castillo, Juan
18) Acuña de Noroña, Juan
19) Tavares, Manuel 9
20) De Vega, Antonio
21) De Espinosa, Antonio10
22) López de Fonseca, Diego11
23) Maldonado da Silva, Francisco12
24) Rodríguez da Silva, Juan
25) De Azevedo, Juan13
26) De Lima, Luis14
27) Bautista Pérez, Manuel
28) Vaéz Pereira, Rodrigo
29) Duarte, Sebastián
30) Cuaresma, Tomé
31) Henríquez, Manuel15
32) De Castro, María Francisca Francés
Español
Flamenco
Flamenco
Inglés
Inglés
Inglés
Portugués
Español
Español
Español
Portugués
Portugués
Portugués
Portugués
Portugués
Limeño
Portugués
Portugués
Portugués
Español
Español
Tucumano
Portugués
Español
Español
Portugués
Portugués
Portugués
Portugués
Portugués
Española Luterano
Alumbrado
Luterano
Luterano
Luterano
Luterano
Luterano
Judaizante
Judaizante
Judaizante
Proposic.
Judaizante
Judaizante
Judaizante
Judaizante
Judaizante
Proposic.
Judaizante
Judaizante
Judaizante
Judaizante
Judaizante
Judaizante
Judaizante
Judaizante
Judaizante
Judaizante
Judaizante
Judaizante
Judaizante
Judaizante
Judaizante

15-11-1573
13-04-1578
29-10-1581
30-11-1587
05-04-1592
05-04-1592
05-04-1592
17-12-1595
17-12-1595
17-12-1595
17-12-1595
10-12-1600
10-12-1600
13-03-1605
13-03-1605
13-03-1605
01-06-1608
21-12-1625
21-12-1625
23-01-1639
23-01-1639
23-01-1639
23-01-1639
23-01-1639
23-01-1639
23-01-1639
23-01-1639
23-01-1639
23-01-1639
23-01-1639
23-01-1664
23-12-1736

5 Ayllón Dulanto, Fernando, El Tribunal de la Inquisición. De la leyenda a la historia. Ediciones del Congreso del Perú, 1997.
6 Báez-Camargo, G., Protestantes enjuiciados por la Inquisición en Iberoamérica, pág. 30, México, 1960.
7 Los tres ingleses condenados a muerte en este auto de fe eran piratas, miembros de la armada de Cavendish. Las autoridades reales capturaron a nueve de ellos en el puerto de Quintero (1587) de los cuales el gobernador de San Diego hizo ahorcar a seis. Tiempo después, los piratas atacaron Puná y el capitán Jerónimo Reinoso, que acudió con refuerzos, apresó a otros 4. Los siete sobrevivientes fueron entregados al Santo Oficio, el que proclamó sus sentencias en el auto de fe de 1592. Los demás fueron reconciliados.
8 También conocido como Pedro de Alvarado. Ver Paulino Castañeda y Pilar Hernández, La Inquisición de Lima, tomo I, pág. 433. Editorial Deimos, Madrid, 1989.
9 También llamado Diego de Andrada Fonseca o Manuel Fonseca. Ver Paulino Castañeda y Pilar
Hernández, ídem, tomo I, pág. 436.
10 Hijo de portugueses.
11 Hijo de portugueses.
12 Su padre, el portugués Núñez da Silva, fue reconciliado por este Tribunal en 1605.
13 Hijo de portugueses.
14 Hijo de portugueses.
15 Su proceso fue el de mayor duración que se conozca, alcanzando más de treinta años.

sábado, 20 de agosto de 2011

NAPOLEÓN BONAPARTE.-BIOGRAFIA VIDEO-MINISERIE

NAPOLEÓN BONAPARTE BIOGRAFÍA VIDEO 01






NAPOLEÓN BONAPARTE BIOGRAFÍA VIDEO 02






NAPOLEÓN BONAPARTE BIOGRAFÍA VIDEO 03






NAPOLEÓN BONAPARTE BIOGRAFÍA VIDEO 04






NAPOLEÓN BONAPARTE BIOGRAFÍA VIDEO 05






NAPOLEÓN BONAPARTE BIOGRAFÍA VIDEO 06






MINISERIE- NAPOLEON -
Miniserie televisiva en una gran superproducción europea y norteamericana sobre el emperador de Francia.

PRIMERA PARTE -- (1795-1800) Año 1818, Sainte Hélène. Exiliado en plena costa del Atlántico sur, Napoleón recuerda los tiempos en que no era más que un joven general: sus ambiciones, sus convicciones republicanas, su reencuentro con Joséphine. Después, los primeros combates y las primeras victorias... Camino de alcanzar la gloria con sólo 27 años, Bonaparte ya planea transformar Francia y sacarla de la anarquía en la que está sumida.

SEGUNDA PARTE -- (1800-1807) París 1800, Noche Buena. Napoleón, Primer Cónsul, se escapa por los pelos de un atentado. Aconsejado por Talleyrand, su ministro, organiza el secuestro y posterior arresto del duque de Enghien, primo de Luis XVI y presunto cabecilla del complot. La ejecución de Enghien le asegura el apoyo de los Jacobinos, que ven en él el único hombre capaz de impedir el retorno de la monarquía. Napoleón es consagrado Emperador de Francia. Las principales potencias de Europa, sin embargo, no reconocen su legitimidad y le declaran la guerra.

TERCERA PARTE -- (1807-1812) ¿La sangre vertida en Eylau será suficiente para instaurar una paz duradera? Napoleón parece creerlo después de sus conversaciones con el Zar, en un momento en que ambos establecen una relación de amistad. El Imperio, no obstante, parece tener un oscuro futuro; Joséphine no puede darle un heredero. Para desgracia del mismo, la guerra de España, la traición del Zar y ciertas maniobras de sectores próximos a Napoleón, acaban de debilitarlo. Después de otra campaña difícil, es forzada a sacrificar a Joséphine por razón de estado.

CUARTA PARTE -- (1812-1821) El invierno sorprendió a la Gran Armada en medio de la inmensidad de las llanuras de Rusia. El desastre es tal que incluso los enemigos de Francia exigen al Emperador que renuncie a sus conquistas anteriores. Napoleón intenta hacer valer su matrimonio con Maria Luisa, que lo unió con la casa de los Austrias; pero no tiene éxito, Llega de nuevo la guerra. Tiene que destinar todas sus fuerzas a la batalla. Sintiendo que los vientos están cambiando, los que siempre le fueron fieles, muy pronto lo abandonan.

Ficha Técnica:

Capítulos: 4
Género: Aventuras. Drama Histórico. Biográfico. Miniserie de TV. Siglo XIX. Guerras Napoleónicas
Duración: 357 Minutos.

Creador: Yves Simoneau.
Producción ejecutiva: Richard Cunin.
Estudio: A&E Television Networks.

Elenco:

Christian Clavier -- Napoléon
Isabella Rossellini -- Joséphine de Beauharnais
Gérard Depardieu -- Joseph Fouché
John Malkovich -- Charles Talleyrand
Anouk Aimée -- Anouk Aimée
Heino Ferch -- Armand Augustin Louis, Marquis de Caulaincourt
Sebastian Koch -- Marshal Jean Lannes

NAPOLEÓN BONAPARTE SERIE EPISODIO I






NAPOLEÓN BONAPARTE SERIE EPISODIO II-PARTE 1






NAPOLEÓN BONAPARTE SERIE EPISODIO II-PARTE 2






NAPOLEÓN BONAPARTE SERIE EPISODIO II-PARTE 3






NAPOLEÓN BONAPARTE SERIE EPISODIO II-PARTE 4






NAPOLEÓN BONAPARTE SERIE EPISODIO II-PARTE 5






NAPOLEÓN BONAPARTE SERIE EPISODIO II-PARTE 6






NAPOLEÓN BONAPARTE SERIE EPISODIO III-PARTE 1






NAPOLEÓN BONAPARTE SERIE EPISODIO III-PARTE 2






NAPOLEÓN BONAPARTE SERIE EPISODIO III-PARTE 3






NAPOLEÓN BONAPARTE SERIE EPISODIO III-PARTE 4






NAPOLEÓN BONAPARTE SERIE EPISODIO III-PARTE 5






NAPOLEÓN BONAPARTE SERIE EPISODIO III-PARTE 6






NAPOLEÓN BONAPARTE SERIE EPISODIO IV-PARTE 1






NAPOLEÓN BONAPARTE SERIE EPISODIO IV-PARTE 2






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NAPOLEÓN BONAPARTE SERIE EPISODIO IV-PARTE 3
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NAPOLEÓN BONAPARTE SERIE EPISODIO IV-PARTE 4
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NAPOLEÓN BONAPARTE SERIE EPISODIO IV-PARTE 5
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NAPOLEÓN BONAPARTE SERIE EPISODIO IV-PARTE 6
http://www.youtube.com/watch?v=tupBugi_uHk&feature=related

NAPOLEÓN BONAPARTE SERIE EPISODIO IV-PARTE 7
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NAPOLEÓN BONAPARTE SERIE EPISODIO IV-PARTE 8
http://www.youtube.com/watch?v=BBbYVhWUv1o&feature=related

NAPOLEÓN BONAPARTE SERIE EPISODIO IV-PARTE 9
http://www.youtube.com/watch?v=3VJ4HR6v61g&feature=related

lunes, 1 de agosto de 2011

PRECURSORES DE LA REFORMA PROTESTANTE

PRECURSORES DE LA REFORMA:



a)Juan Wiclef


Fue un traductor, teólogo y reformista inglés que fundó el movimiento que se conoce como Lolardos o Wycliffismo y es considerado por muchos autores como el padre espiritual de los husitas y, en última instancia, de los protestantes. También fue una de las primeras personas en realizar una traducción de la Biblia en latín, conocida como la Vulgata, directamente a una lengua vernácula, en este caso, el inglés, en 1382.



Su vida se sitúa en la Inglaterra del siglo XIV, donde, tras su formación personal, accederá a la cátedra de Teología en la universidad de Oxford. Al acabar sus estudios, usó sus contactos personales para acceder en 1378 a la Corte Inglesa, siendo el protegido personal del duque de Lancaster Juan de Gante y tutor personal del rey Ricardo II de Inglaterra de 1367 hasta su muerte.


Es en esa época donde inicia sus críticas radicales y polémicas hacia la institución eclesiástica, evitando, en varias ocasiones, y gracias a sus contactos, ser procesado personalmente, por su catalogación de "anticristo" por el propio pontífice romano.


El 19 de febrero de 1377, Wyclif fue llamado por el obispo de Londres, Guillaume Courtenay, para que expusiera su doctrina. El interrogatorio se terminó cuando Juan de Gante, que había acompañado a Wyclif, se encontró en medio de una refriega con el obispo y su entorno.



El 22 de mayo de 1377, el Papa Gregorio XI publicó numerosas bulas acusando a Wyclif de herejía. En el otoño de ese mismo año, el Parlamento le pidió explicaciones sobre el carácter legal de la prohibición hecha a la Iglesia de Inglaterra acerca de transferir sus bienes al extranjero por orden del Papa. Wyclif confirmó la legalidad de dicha prohibición, y a principios del 1378 fue convocado de nuevo por el arzobispo de Canterbury, Simon de Sudbury. Wyclif recibió sólo una pequeña sanción gracias a sus relaciones privilegiadas con la Corte.



En lugar de retractarse, en 1378 niega la transubstanciación en la eucaristía, lo cual crea un profundo escándalo en la sociedad inglesa, que le supuso su expulsión definitiva de la corte y de su cátedra universitaria.


Durante el año 1378, Wyclif y sus amigos de Oxford empezaron la traducción al inglés de la Vulgata, desafiando la prohibición de la Iglesia. En 1379, Wyclif repudió la doctrina de la transubstanciación (cambio de la sustancia del pan y del vino en la sustancia del cuerpo y la sangre de Jesucristo). Esta toma de posición tan atrevida suscitó tal reprobación que Juan de Gante le retiró su apoyo. Wyclif envió, a partir de 1380, a sus discípulos, a los que llamaban los pobres predicadores, a las ciudades para que dieran a conocer sus tesis religiosas igualitarias. Los predicadores se encontraron, en todas partes, con una gran audiencia, y Wyclif fue acusado de sembrar el desorden social. Sin embargo, no se implicó directamente en la sublevación de los campesinos en 1381, aunque es probable que sus doctrinas influyeran en ellos. En mayo de 1382, Couternay, nombrado arzobispo de Canterbury, llevó a Wyclif ante un tribunal eclesiástico que le condenó por hereje y determinó su expulsión de Oxford. Wyclif se retiró a su parroquia de Lutterworth.


En 1382 el entonces Arzobispo de Canterbury, Courtenay, reúne un sínodo para analizar detenidamente las teorías de Wyclif, que son definitivamente condenadas como heréticas, y nuevamente, gracias a sus contactos, se salva de la cárcel en un momento en que sus seguidores, los lolardos, empiezan a surgir.


El duque de Lancaster, el pueblo londinense y, durante un tiempo, las órdenes mendicantes sostuvieron sus ideas que fueron propagadas por Inglaterra por los predicadores itinerantes. Sus ataques contra el papado le costaron la condena de Roma y, en 1384, Wyclif murió totalmente solo.


El Concilio de Constanza declaró a John Wyclif culpable de herejía en 1414 y se ordenó la quema de sus libros, así como la exhumación de su cuerpo y la quema de sus huesos, cuyas cenizas serían tiradas al río Swift a su paso por Lutterworth.


Teorías


Teoría del Dominio



Establece que Dios es el único que posee el dominio y está en todas partes, lo cual es fomentado por la debilidad y el pecado del hombre, cosa que no ocurre en la sociedad perfecta e ideal. En ella, no se necesita de curas ni sacerdotes, pues según él, Dios no precisa de delegados ni intermediarios, una teoría similar a la que después usará Martín Lutero en el siglo XVI en la Reforma protestante.


Así, solamente en Dios está la salvación, pero para él, el dominio no es propiedad, ya que Dios domina y es perfecto, en tanto que la propiedad privada es imperfecta y pecaminosa, y se debe tender a suprimirla. Para Wyclif, la servidumbre y la propiedad privada son imperfectas y fruto del pecado del hombre.



Teoría de la Eclesiología


En 1376 Wyclif defendió la doctrina de "la autoridad fundada en la gracia", según la cual toda autoridad viene otorgada, directamente, por la gracia de Dios y pierde su valor cuando su detentador es culpable de pecado mortal. Para él, la verdadera Iglesia es la iglesia invisible de los cristianos en estado en gracia: Wyclif negaba el principio de la autoridad jerárquica en la Iglesia y preconizaba la designación del Papa por sorteo. Negaba a los curas que habían cometido un pecado mortal la posibilidad de perdonar los pecados. Wyclif declaró, abiertamente, que la Iglesia de Inglaterra era pecadora y culpable de corrupción.

Establece que hay dos iglesias, la visible y la invisible, esta última formada por los predestinados, y que es la auténtica, como afirmará tiempo después Jan Hus. Así, Dios es la causa de esta predestinación y él dispone de todo, según el plan divino, y este predestinado no pierde sus derechos aunque peque, pues ha sido elegido por Dios.

Por otra parte, toda la estructura de la iglesia visible o terrenal es duramente criticada por Wyclif, donde el Papa, la curia, el cardenal, los obispos, los archidiáconos, el oficial, el decano, el rector, el sacerdote, el monje o el clérigo son quienes hunden realmente la iglesia. Afirma que si existe el papel del predestinado por Dios, entonces el papa, que es electo y no eterno, no tiene ningún sentido, y no reconoce su autoridad, por lo que debe desaparecer. Por tanto, expresa una
crítica radical contra la autoridad eclesiástica.
Teoría de las Escrituras



Wyclif se inclinó, resueltamente, por el realismo contra el nominalismo, en un debate muy acalorado en el que defendía la vuelta a la Biblia y al agustinismo. Dice que el verdadero y auténtico poder está en las Sagradas Escrituras (la Biblia), y no en la Iglesia. Esta es la teoría del "biblicismo", donde está la salvación, la revelación y la autoridad, de forma que la salvación viene directamente de Dios, sin intermediarios, y solamente resaltando el valor único de la Biblia, como fuente única de poder. No juzga a la iglesia, sino que, novedosamente, antepone directamente la autoridad suprema de la Biblia a la eclesiástica, como revelación divina.

Son de su autoría:
De domino divino (1375),
De officio regis,
De veritate scripturae (1378) y
De potestate papae (1379).

VIDEO:"John Wycliffe" La Estrella de la Mañana.

b) Juan Huss



Fue un teólogo, filósofo, reformador y predicador checo, que se desempeñó como maestro en la Universidad Carolina de Praga. Es considerado como un precursor de la Reforma Protestante; sus seguidores se conocen como husitas.


I. InfanciaHijo de un campesino pobre que murió cuando Jan era niño, fue criado con mucho esfuerzo por su madre. Demostró tener piedad y fervor religioso desde su infancia, pues participó como monaguillo (ayudante de sacerdote) y cantó en el coro de la iglesia. Los libros religiosos le apasionaban. Cierta noche que leía la vida de San Lorenzo cerca de la chimenea, acercó su mano al fuego para ver hasta dónde sería capaz de soportar los tormentos que San Lorenzo había sufrido.


Se le dio la mejor educación que permitían sus circunstancias; y habiendo aprendido bastante sobre los escritores de Grecia y Roma, en una escuela privada en la provincia de Bohemia, donde sacó el título de Bachiller en Teología en 1398, se le aceptó en la universidad de Praga por caridad, es decir, se le permitió estudiar en esa universidad aunque no tuviera el dinero para pagar. Allí, pronto dio pruebas de su capacidad intelectual, y se destacó por su diligencia y aplicación al estudio.


II. Sacerdocio


Hus fue ordenado sacerdote en 1400 y nombrado predicador, primero en la iglesia de San Miguel y luego en una capilla, en 1402, donde se predicaba exclusivamente en idioma checo. Allí criticaba la corrupción moral de la Iglesia, los abusos que cometía y la riqueza que estaba acumulando. Hus quería que la Iglesia católica fuera pobre, que todo lo que hiciera estuviera claramente basado en el Evangelio; además, criticaba la venta de indulgencias.


Le decía a todo el pueblo que debía desobedecer a la Iglesia porque era evidente que los sacerdotes vivían en el pecado. También quería que se prohibieran los bailes. Participó en los grupos que surgieron en la escuela de predicadores de Milia de Kromeriz, que querían volver a la pureza de los primeros años del cristianismo y se oponían a los grandes dirigentes de la Iglesia. Predicaba acerca de Jesucristo, y decía que el papa, con su corrupción y sus muchos pecados y errores que enseñaba a las personas, era la encarnación del Anticristo. En 1401 obtuvo el cargo de decano de la Facultad de Arte y Filosofía, y en 1409 fue nombrado rector de la Universidad de Praga.


Hus encabezó desde 1408 un movimiento basado en las ideas de John Wycliff denominado husismo y sus seguidores fueron llamados husitas, los cuales se multiplicaron en momentos en que la Iglesia católica sufría la crisis del Cisma de Occidente, cuando había dos papas, a los que en 1409 se agregó un tercero, Alejandro V. El emperador Segismundo le ofreció un salvoconducto para que Hus acudiera al Concilio de Constanza a explicar sus postulados, pero en el Concilio, Hus se negó a retractarse y por ello fue condenado por herejía. El rey Segismundo de Hungría lo acusó de traición y le condenó a morir en la hoguera, ejecutándose la sentencia el 6 de julio de 1415.Antes de ser quemado, Hus dijo las siguientes palabras:
«Vas a asar un ganso , pero dentro de un siglo te encontrarás con un cisne que no podrás asar.»


Se suele identificar a Martín Lutero con esta profecía (102 años después, Lutero clavó sus 95 tesis en Wittenberg y en su escudo de armas figuraba un cisne).


VIDEO: John Huss, Un Martir de la Fé

John Huss, Un Martir de la Fé from Iglesia en Cañete on Vimeo.